8. Protagonistas en la sombra (II): Thomas Hayes y Alan S. Parkes

Resumen: Capítulo VIII (II)

Protagonistas en la sombra (II): Thomas Hayes y Alan S. Parkes

 

I. Hayes y el “acto reproductivo”

Thomas Hayes introdujo un concepto novedoso del acto reproductivo, como opuesto al acto sexual singular. El autor pretendía de esta manera desacreditar la doctrina moral sobre la sexualidad fundada en la ley natural tal como la Iglesia profesaba.

Así lo contó Frank Maurovich en el 45 aniversario de la encíclica Humanae Vitae: en 1964, recibió la visita del biofísico Thomas Hayes (Universidad de California). Le dijo que tenía la solución para el problema del control de la natalidad en la Iglesia. Maurovich pidió a Hayes que expusiera sus ideas en un artículo (The Biology of the Reproductive Act, Cross Currents 1965) que hizo llegar al Cardenal Suenens, quien lo entregó al Comité ejecutivo de la Comisión Papal para el Estudio de la Natalidad, la Población y la Familia (CP).

El artículo de Hayes pasó prácticamente inadvertido tanto entre el público general como entre los cultivadores de las ciencias biológicas o de la teología moral. Una búsqueda minuciosa en Internet así lo confirma. Pero ejerció un notable impacto sobre las conclusiones de la CP.

La tesis de Hayes

El artículo desarrolla el concepto de “acto reproductivo” como unidad biológica y moral para enjuiciar los varios métodos de control de la natalidad. El nuevo concepto propuesto sustituye al de acto de relación sexual. Hayes da a entender que el acto reproductivo comprende el conjunto de actos componentes (masculinos, femeninos, co-sexuales) que se requieren para que pueda tener lugar una fecundación. Dada la periodicidad con que el ovario libera los ovocitos, el acto reproductivo suele necesitar un mes para ser completado. Así entendido, ese acto puede incluir un número más o menos elevado de actos de relación sexual, que quedan todos y cada uno de ellos, subordinados al correspondiente acto reproductivo.

Hayes explica que según sus conceptos de acto reproductivo y de acto sexual, el método del ritmo no se distingue de los otros métodos de control de nacimientos (diafragma, coitus interruptus, preservativo, píldora anovulatoria) y por tanto, no debería tenerse como método natural de regulación de la natalidad.

Hayes y la Comisión Papal

Las ideas de Hayes, garantizadas como conocimientos científicos, llegaron a la Comisión de Cardenales y Obispos y, finalmente, al Papa. En el Informe final que de Riedmatten entregó al Papa, la tesis de Hayes es usada como punto de partida para dos propuestas de gran trascendencia: la de privar de significado ético sustantivo a los actos conyugales singulares, que quedan subsumidos en el inclusivo acto reproductivo; la segunda, declarar que no hay distinción moral entre los métodos naturales de regulación de la natalidad y los métodos artificiales, ya sean mecánicos o químicos. Ambas propuestas chocaban frontalmente con la doctrina hasta entonces proclamada por el Magisterio de la Iglesia.

Hayes después de la Humanae Vitae

Los detractores de la encíclica asignan al Papa la idea de que todo acto conyugal ha de estar de facto abierto a la fecundación, cosa que, a su modo de ver, sólo se realiza en el acto reproductivo definido por Hayes, cuando en realidad lo que afirma Pablo VI es que el uso del matrimonio ha de estar abierto a la procreación. Los críticos de la encíclica convierten el requisito moral del Papa en un requisito fisiológico, al cual la encíclica ni siquiera alude.

La Humanae vitae ha sido acusada tanto de ignorar la biología de la sexualidad humana, como de identificarse excesivamente con ella y basar su doctrina en una interpretación naturalista y biologista de la ley natural. Pero el supuesto fisiologismo de la encíclica no puede competir en contenido ni intensidad con la teoría de Hayes que eleva la noción de acto reproductivo a la categoría de metro-patrón en la normativa ética de la relación conyugal.

 

II. Alan Parkes y el símil del huevo de gallina

Sir Alan S. Parkes (1900-1990) dedicó mucha atención al control de la fertilidad en la especie humana, gran promotor de la contracepción y participó activamente en los programas de población de la International Planned Parenthood Federation, en la Royal Commission on Population Control y en el Comité Asesor de la Organización Mundial de la Salud.

El símil del huevo de gallina

Parkes procuró desacreditar la afirmación de los activistas pro-vida de que algunos contraceptivos podrían actuar a través de un efecto abortifaciente. Para ello, defendió la idea de que concepción e implantación son expresiones equivalentes que designan un mismo fenómeno, de la que fue uno de sus más enérgicos y eficaces propagadores.

Parkes reconocía que los procedimientos contraceptivos interferían en la fecundación y frecuentemente, en la implantación. Pero para él eso no significaba que pudieran se les pudiera llamar abortifacientes; ya que, en el ideario de Parkes, compartido ciertamente por muchos, la concepción era un proceso complejo y largo en el tiempo y del que, como fase final, formaba parte la implantación. En defensa de esta tesis, Parkes adujo su analogía del huevo de gallina, un símil que usó repetidamente en sus artículos y conferencias de los años 1960s.

“No hay una definición aceptada por todos del término concepción, pero debe referirse, según mi parecer de biólogo, no a la fecundación sino a la implantación del huevo fecundado en el útero. Por ejemplo, no se dice que una gallina conciba cuando su huevo es fecundado, o que aborte cuando ella lo pone. Este es un punto muy importante porque se está trabajando ahora mucho en el control de la implantación.”(20 de junio de 1961). En 1964 Parkes publica en Nature un resumen de un discurso en el que el símil del huevo de gallina queda constituido en piedra angular de la legitimación ética de la implantación como límite temporal de la contracepción.

¿Es sostenible el símil de Parkes?

Parkes no ofreció en favor de su afirmación pruebas basadas en la biología. Pero un argumento de autoridad no es per se válido. No es tampoco un recurso pedagógico que clarifica el problema. La comparación de Parkes no parece legítima desde una perspectiva científica puesto que ignora la diferencia básica que existe entre la gestación interna de los mamíferos y la oviparidad de las aves.

El símil del huevo de gallina tuvo una vida corta. A partir de 1965, Parkes dejó de usarlo. Probablemente advirtió la extrema debilidad lógica y científica de su analogía, ingeniosa, pero infundada. Pero siguió insistiendo en la identidad de concepción e implantación, y manteniendo tenazmente que la inhibición de esta no implica problemas éticos para la práctica de la contracepción.

 

DE LOS ORÍGENES DE LA CONTRACEPCIÓN A LA HUMANAE VITAE: ALGUNOS EPISODIOS SILENCIADOS

Autor: Gonzalo Herranz, Universidad de Navarra. Email: gherranz@unav.es

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