8. Protagonistas en la sombra (I): Edward C. Hughes y Raymond Holden

Resumen. Capítulo VIII (I)

Protagonistas en la sombra (I): Edward C. Hughes  y Raymond Holden

 

I. Edward C. Hughes y la terminología obstétrico-ginecológica

Edward C. Hughes fue uno de los creadores en 1951 de la American Academy of Obstetrics and Gynecology, que poco después pasó a denominarse American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Presidió el ACOG en el periodo 1962-1963, y, a partir de 1965, fue presidente de su Comité de Terminología.

Los cambios terminológicos patrocinados por Hughes han tenido un gran impacto ético en muchos médicos y de gran parte del público. El Comité produjo dos publicaciones: el Boletín de Terminología No. 1 (1965), una hoja suelta encartada en la revista Obstetrics and Gynecology, fue enviado a los miembros del College “para información y consideración”. La segunda publicación (1972) fue el libro Obstetric-gynecologic Terminology.

Nuevas definiciones con repercusiones éticas

Concepción. Bulletin: “Es la implantación del huevo fecundado. Esta definición ha sido elegida deliberadamente porque la unión del espermatozoide y el ovocito no puede ser detectada clínicamente a no ser que se produzca la implantación”. La correspondiente entrada en Terminology dice: “Es la implantación del blastocisto. No es sinónimo de fecundación. Sinónimo: Implantación”.

Gestación. Bulletin “es el estado desde la concepción a la expulsión de los productos de esa concepción.” Terminology, “es el estado de la mujer desde la concepción y hasta que termina el embarazo. Sinónimos: Preñez, Cioforia, Ciesis, Gravidez”.

Embrión: Para Bulletin “el término aplicado desde el tiempo de la implantación hasta el final de la octava semana, cuando la organogénesis está ampliamente realizada”. En Terminology: “es un término que se aplica al feto humano desde el tiempo de la concepción hasta que la organogénesis está en gran parte completada (10 semanas gestacionales). Embrión es un término embriológico y no debería usarse con fines de información estadística.”

Huevo Fecundado: Bulletin: “el estadio de desarrollo que va de la fecundación a la implantación, al final aproximadamente de la primera semana”. No figura en Terminology.

Gestación. Coinciden las dos versiones en afirmar que el inicio de la gestación es la implantación.

Embrión: Bulletin y Terminology insisten en su desdén por el tiempo anterior a la implantación y dejan en un limbo los primeros días de desarrollo. Bulletin hasta el ‘final de la octava semana’; para Terminology es la décima semana gestacional.

Huevo Fecundado. El Comité eliminó el único término que, según Bulletin, hacía referencia al tiempo pre-implantatorio. Aunque en Terminology pervivieron ‘Zigoto’, ‘Mórula’ y ‘Blastocisto’.

No se dan razones para los cambios y, en contra de lo que podía esperarse, el ACOG no respaldó con entusiasmo el trabajo del Comité. Tampoco tuvo mucho éxito entre los traductores ni en las referencias de los científicos. Parece legítimo concluir que la autoridad de Terminology no es exclusivamente científica, sino social. Es una autoridad privada, no oficial. Son los propios obstetras quienes desautorizan la definición de concepción es implantación.

II. El católico Raymond Holden y la activación de la Resolución de 1937

La Resolución de la AMA (1937) sobre la postura de los médicos y la contracepción supuso una especie de cheque en blanco para la práctica de la contracepción. En esa situación la AMA creó el Comité de Reproducción Humana (CRH). Entre sus miembros predominaban los que habían mostrado su apoyo a la difusión de las prácticas contraceptivas, empezando por su presidente, Raymond T. Holden.

El CRH se propuso estudiar los métodos de control de la fertilidad del momento. El resultado final quedó reducido a un artículo de revisión, aprobado por la Junta directiva de la AMA y su Cámara de Delegados en la Convención Clínica de Miami Beach (noviembre de 1964). Fue considerado como un hito que marcó el cambio de la política de la AMA con respecto a la reproducción y la demografía humanas. El artículo, El Control de la Fertilidad, definió los nuevos principios que la AMA: que el control de la población era también un asunto de práctica médica responsable; que la profesión médica ha de asumir una seria responsabilidad sobre la reproducción humana, en lo que afecta a la población entera y a la familia individual; que los médicos han de dar consejos y orientación cuando se lo pidan sus pacientes o han de referirlos a personas adecuadas; que la AMA debería asumir la responsabilidad de divulgar información entre los médicos y por los medios que sean más apropiados sobre todas las fases de la reproducción humana, incluida la conducta sexual.

Un segundo encargo hecho al CRH fue la preparación de un programa docente que sirviera de guía para enseñar a los estudiantes de medicina sobre reproducción humana. El documento fue enviado al Consejo de Educación Médica de la AMA y a los decanos y jefes de departamento de todas las escuelas de medicina de Estados Unidos. Ante el silencio de los destinatarios, no se tomaron ulteriores decisiones sobre este asunto.

La publicación El Control de la Fertilidad finaliza el proceso de recepción y difusión por la AMA de las prácticas contraceptivas destinadas a los médicos. Pero se reprochó al CRH la falta de objetividad, pues, preocupado por destacar los beneficios de la contracepción oral, se refirió en sordina a los fenómenos adversos atribuidos a los contraceptivos orales, incluidos los trastornos circulatorios y metabólicos. El propio Holden reconoció que no se había hecho hincapié suficiente sobre los efectos indeseados de los contraceptivos, pues en el CRH consideraron que bastaba para la aprobación de la FDA garantizar la seguridad de la ‘píldora’.

Una vez más, se repite aquí el problema que afectó a muchos médicos católicos (es el caso de Kosmak, Rock, Hellegers,…) de cómo hacer compatibles su fe católica y su actitud profesional médica favorable a la contracepción. Holden, aunque divorciado y vuelto a casarse, era católico y se profesaba tal. No podía ignorar la doctrina del Magisterio católico sobre la contracepción. Además no podía excluirse un efecto abortifaciente de los contraceptivos orales. Como Presidente del CRH deseaba “encontrar métodos que sean aceptables en un sentido humano, y aceptables también para los diversos grupos religiosos y étnicos.” Parece que Holden resolvió el conflicto entre sus dos lealtades – la debida al credo católico y a su moral religiosa, de un lado, y del otro, la debida a sus compromisos institucionales y profesionales – estableciendo una completa separación entre ellas. Sus compromisos religiosos y sus compromisos profesionales pertenecían a dos mundos aparte, independientes el uno del otro. Con ello, el conflicto dejaba de existir.

 

DE LOS ORÍGENES DE LA CONTRACEPCIÓN A LA HUMANAE VITAE: ALGUNOS EPISODIOS SILENCIADOS

Autor: Gonzalo Herranz, Universidad de Navarra. Email: gherranz@unav.es

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